A ti Marencalma,

Desde hace unos meses, estoy revisando mis servicios para reconectar mi propósito con mi profesión. Es algo frecuente en las personas emprendedoras. Suelen estar vinculadas al crecimiento personal y con ello, sus proyectos evolucionan. Es algo así como transformarte en ti y materializarlo en tu proyecto, y viceversa. En mi caso coincido con mujeres que emprenden y se interesan por el acompañamiento a las personas. Creo que ahí radica la magia del existencialismo, este concepto acuñado por Viktor Frankl del que te hablaba aquí.

En nuestras conversaciones, coincidimos en percibir una sensación de tensión en el ambiente, yo lo llamaría miedo, incertidumbre, …, ¿Cómo lo llamarías tú?

Seguramente la responsable de esta percepción es la sensibilidad emocional, esa singularidad común en las altas capacidades que compartía contigo en esta entrada del blog.

Hace días que observo las personas entrar en el bucle de la angustia, alimentada por la queja y la desesperación debido a la sensación de falta de control. Algo así como sentirte en medio del desierto, a oscuras, sin tener ni idea de cómo orientarte porque te saltaste la clase de orientación estelar.

Es probable que las circunstancias que estamos viviendo influyan más de lo que nos gustaría. Por esta razón quiero compartir contigo que, aun sintiéndote en el desierto, en mitad de la noche, y encontrando un cactus, puedes ponerle un lazo y dejar de pincharte. ¿Me sigues? ¡Vamos a ello!

Es una herramienta al alcance de todo el mundo, para que conectar con el bienestar sea sostenible en el sentido más amplio de la palabra.

Material:

  • Soporte para escribir y dibujar: papel, cartulina, un trozo de cartón, …
  • Utensilios para escribir: bolígrafo, rotuladores, plumas, …
  • Lazos para decorar: lazos de colores nuevos o reciclados, de algún regalo que recibiste, dibujados, impresos, incluso hechos con hilo o lana que tengas por casa.

Procedimiento:

  1. Situar: empieza centrándote en un periodo de tiempo, puede ser del pasado o del presente.
  2. Expresar: Ahora escribe, dibuja, expresa, aquello que viviste y que conectó con el dolor emocional. Por ejemplo, una empresa en la que prestaste servicios durante años y te sentiste maltratada cuando finalizaste la relación laboral.
  3. Tomar consciencia: pon nombre a aquello que viviste, ¿qué emoción despertó en ti esa experiencia? Fue tristeza, rabia, impotencia, frustración, … Escribe tus emociones en el dibujo, escrito que has hecho. Puedes representarlas con colores, con formas, con palabras, …
  4. Dibujar: Ahora, dibuja un cactus como tú Puedes inspirarte con imágenes de algún buscador. Añade tantas espinas como malestar te despierta la experiencia.
  5. Valorar: piensa cuáles han sido tus aprendizajes en basa a la experiencia desagradable. Escríbelos.
  6. Agradecer: agradece la oportunidad que tuviste a pesar del malestar. Puede que en tu caso sea desarrollar habilidades de liderazgo, practicar la comunicación asertiva, mejorar en autonomía, tomar decisiones con agilidad, …, Escríbelo en tu cactus.
  7. Enlazar: llegó la hora de poner lazos en cada una de las espinas que dibujaste. Son lazos que incluyen habilidades, aprendizajes, experiencias que te transformaron en quién eres hoy.
  8. Apreciar: y ahora ¿Cómo percibes tu experiencia, ha cambiado?

 

Y ahora dime, ¿te animas a poner un lazo en tu cactus?

 

Deseo de todo corazón que te sea útil.

 

Àngels Martí

Psicóloga Familiar y Mentora de Profesionales de la Infancia y la Adolescencia