Hay libros que aburren, otros entretienen, algunos invitan a la reflexión y hay otros que dejan huella y te transforman. Lo mismo sucede cuando descubres que tienes altas capacidades. Sientes indiferencia, te entretienes, reflexionas y, a veces, optas por transformarte.

 

La lectura y escribir forman parte de mis pasiones. Cuando empecé con la psicoterapia, escribía cuentos terapéuticos para las personas a las que acompañaba a recuperar su bienestar emocional. Desde que soy madre, los cuentos vuelven a formar parte de mi librería y muy pronto, espero y así remo, voy a publicar el mío propio.

 

Leer “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Emil Frankl, marcó un antes y un después en mi vida. Este psiquiatra vienés expone en primera persona sus experiencias como prisionero en varios de los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Transformó esta situación de vulnerabilidad y libertad interior en un método psicoterapéutico. La logoterapia, una psicoterapia basada en que la voluntad de sentido, de quién quieres ser, es la motivación primaria del ser humano, una dimensión psicológica poco atendida por paradigmas psicoterapéuticos anteriores, y que acompaña a la persona a encontrar su verdadero sentido en la vida como proceso de recuperación integral.

 

Empezaba a estudiar Terapia Familiar Sistémica y alguien me lo recomendó. Recuerdo leerlo con atención, compasión y bastante tristeza. Hasta que llegué justo en el fragmento que cito a continuación:

 

Cada hombre, aun bajo las condiciones más trágicas, guarda la libertad interior de decidir quién quiere ser espiritual y mentalmente, porque incluso en esas circunstancias es capaz de conservar la dignidad de seguir sintiendo como un ser humano.

 

Me cautivó. Tomé consciencia de la libertad de escoger con qué actitud vivir la vida. Con qué actitud levantarte, dedicarte unos minutos de autocuidado y tomarte una infusión o café. Desde entonces me entusiasma compartir esta cita porque quiero que las personas descubramos esta fortaleza interior. Tanto es así que, en la medida de su comprensión, he leído cuentos a mi hijo que contienen esta reflexión además de otros grandes aprendizajes de la vida:

 

Los 3 cuentos que expliqué a mi hijo:

  1. El árbol diferente, Anna Ferrer y Bárbara Samsó: “El vuelo del mirlo Pirlo por encima de un bello pinar hace que, un buen día, nazca un árbol diferente en medio de los pinos.” Este cuento escrito por mi amiga Anna, es una oda a aceptar y amar tus diferencias. A la vez que disfrutar de tu Lugar en el mundo. Me parece muy útil para que los niños y las niñas (y adultos) aprendan a acoger sus altas capacidades como singularidades que los hace únicos y especiales.

 

  1. Yo voy conmigo, Raquel Díaz Reguera: “A una niña le gusta un niño, pero el niño no se fija en ella, no la mira. ¿Qué hacer? Sus amigos le aconsejan de todo: que se quite las coletas, las gafas, la sonrisa,…, Y la niña se da cuenta de que ya no es ella”.

 

En este, Raquel nos invita a sentirte querido por quién eres, no por quién le gustaría al otro que fueras. Es una invitación a dar valor a     tus cualidades y realzar tu esencia.

 

  1. El gran libro de los superpoderes, Susana Isern y Rocío Bonilla: “El baile, la lectura, el humor, la creatividad, la agilidad, las matemá ¡Todos tenemos algún superpoder increíble! Un superpoder que nos convierte en personas únicas e irrepetibles. ¿Cuál es el tuyo? En este, la autora nos invita a descubrir nuestros talentos personales.

Para mí un gran libro en el que, a través del juego y la creatividad, caminas por el autoconocimiento.

 

¿Te gustaría saber cómo los aplico en terapia?

¡Gracias de antemano por tus comentarios!

 

Àngels Martí

Mentora de profesionales de la infancia y la adolescencia & Psicóloga Familiar.