Querida Marencalma,

A raíz del confinamiento, muchas madres me piden cómo manejar el nerviosismo, la rabia o la inquietud de las hijas e hijos.  Es un inconveniente para los pequeños de la casa, y no tan pequeños, convivir en espacios con poco exterior o sin poder salir ni a un balcón.

Para mí, todas las emociones son bienvenidas y cumplen una función:

  • la alegría es expansiva, nos invita a celebrar, saltar, sonreír,…
  • la tristeza pesa y nos permite decir adiós a aquello que ya no está, a dar valor a lo que fue,…, y nos invita a ir hacia dentro.
  • la rabia es explosiva, y bien regulada no da firmeza, dirección, persistencia,…
  • el miedo es protector, nos da tiempo, observación, incluso no empuja a escapar con el único propósito de huir de una situación que es vivida como peligrosa.
  • el amor es expansivo también, nos ofrece cercanía, gratitud, sentirnos amados, escuchados, seguros, únicos,…
  • la calma es introspectiva, de dentro para fuera, nos permite vivir con tranquilidad y confianza los retos diarios, y se convierte en un estado interior de bienestar que se refleja fuera,

Por esta razón comparto contigo una herramienta de expresión corporal para la regulación emocional. Está inspirada en la rosa de los vientos y los puntos cardinales. En vez de hablar de norte, sur, este y oeste, te propongo que hablemos de alegría, rabia, miedo y tristeza. A la vez, en el centro de la rosa, te propongo que pongas la emoción del amor o incluso de la calma. Si quieres ofrecerle más opciones a tu hija, hijo, puedes añadir tantas emociones como quieras identificar y expresar.

Crearla es muy sencillo. Solo necesitas tiza para el suelo o cinta de pintor. Sino tienes estos materiales, puedes usar objetos como piedras, conchas de mar que tengáis de alguna excursión anterior, ramas, lana o hilo, clics o muñecos, incluso piezas de fruta u objectos de decoración. El reto es representar la rosa de los vientos y ponerle nombre a cada punto con una emoción. ¡Acuérdate también del centro! A mi me gusta usar la calma para el centro porque es la emoción que quiero anclar en este momento de incertidumbre.

A continuación, puedes escribir una lista de situaciones que estáis viviendo estos días. Por ejemplo:

  • ¿Cómo me siento cuando recibo deberes del cole?
  • ¿Cómo me siento cuando ceno mi plato preferido?
  • ¿Cómo me siento cuando veo a mamá bailar?
  • ¿Cómo me siento cuando veo a papá con la mascarilla y los guantes para salir a comprar?
  • ¿Cómo me siento después de un baño?

Otra variante del recurso es proponerle a la niña, niño preguntas que impliquen encontrar una solución. La intención es acompañar en la resolución de problemas para que el pequeño entrene esta habilidad, propia de la parte frontal del cerebro.

  • ¿Qué puedo hacer para estar más contento?
  • ¿Qué puedo hacer para disminuir el miedo?
  • ¿Qué puedo hacer para sentir calma?

Recuerda que cada vez que queráis jugar podéis usar las mismas preguntas o variarlas. La intención de esta herramienta es que la niña, el niño pueda expresarse a través del cuerpo y así liberar energía que puede estar estancada por el confinamiento. Se admiten adultos en este juego 🙂 ¡Te animo a expresar cada emoción con un movimiento concreto porque las emociones se sienten en el cuerpo, son energía y como tal nos movilizan!

¡Y ahora sólo queda experimentar y descubrir en familia la regulación emocional a través del cuerpo!