Menudo titular, ¿verdad? Mi intención es traerte luz a una sensación que muchas familias tenemos presente en la cotidianidad de nuestra hija, hijo. Estoy convencida que compartir experiencias y su transformación, consuela y alienta a practicar la esperanza y el amor hacia una misma. Pues es desde este sentir desde donde se puede cambiar la idea que tienes de ti a la vez que contribuir a tener una idea más ajustada a la realidad de tu hija, hijo.

¿LLEVAS PUESTAS LAS GAFAS? ¡EMPEZAMOS!

Soy de las que me ataca la miopía emocional. Te confieso que cada vez menos. ¡Podríamos decir que mi oculista emocional, ese crecimiento interior, me ha guiado a reducir las dioptrías y cada vez veo con más claridad 😊! Ya que estamos de confesiones, también te digo que soy de las que me entrego con pasión a lo que me gusta y eso tiene una doble mirada: me sumerjo en dar y me olvido de lo que contribuye a mi bienestar.

A veces, una relación te empuja a pensar que a lo mejor no eres suficientemente buena amiga, que no estás a la altura de lo que la otra persona espera de ti o te imaginas que la otra persona se ha cansado de ti.

Querida mamá, MARENCALMA, te animo a que revises tu biografía infantil y rebusques en el baúl de los recuerdos. No con ánimo de remover el pasado y hurgar en la herida. Sino más bien para entender el presente. Y… ahaaaa, entre emociones basadas en olores, texturas, colores,… aparece un experiencia desagradable que te sumerge en tu recuerdo.

LA HISTORIA

Había cumplido 6 años. Cursaba primero y mi creatividad salía por mis poros. Me llamaban Heidi por mis mejillas coloradas y mi pelo anaranjado. Lo aceptaba. Mi maestra nos pidió un dibujo. Me mantenía, como podía, en una laaaaarga fila con los demás niños y niñas de la clase. Parecía que mi turno no llegaba nunca. Tenía entre mis manos un regalo. Mi regalo para esa maestra que nos iba atendiendo uno a uno. Estaba emocionadísima pues me parecía un precioso y único regalo. Y entonces llegó mi momento. La maestra cogió el dibujo y me gritó que eso no era lo que ella había pedido. Me soltó un bofetón. Imagínate cómo me sentí. Fue el sonido de la tristeza, de la vergüenza, de la culpa, de la rabia,… Fue la formación de creencias que me han acompañado hasta diluirlas:

  • Peligroso salirse de lo que se espera de ti pues eso te daña.
  • Peligroso exponerse pues eso te ridiculiza.
  • Peligroso expandirse porque no es valorado.

Y con estas creencias me he acompañado durante unos años. Han resonado en mí cuando mi hijo se ha sentido humillado, triste, avergonzado,… Mi reto, ver que su historia es otra y que la mía se basa en el recuerdo de una niña de 6 años, con su sentir y su mirada del mundo.

LA REFLEXIÓN

¿En algún momento de tu vida has sentido esa ambivalencia que te paraliza? Quiero inspirar y tengo miedo. Quiero mostrarme y me aterra. Quiero compartir contigo lo que quiero y me da miedo que no le des valor, …

Para ti mamá, MARENCALMA:

  1. Tú ya no eres esa niña, has crecido.
  2. Tu recuerdo se creó en la mirada y el sentir de una niña de 6 años. Cada vez que lo traes a tu presente revives el pasado con el sentir de esa niña de 6 años. Y, ¿cuántos tienes ahora? Acepta, perdona y libérate de ese recuerdo.
  3. Tu amor hacia ti misma se basa en lo que te dices, en lo que te das, en lo que aceptas del otro, … y todo ello contribuye a fortalecerte o debilitarte.
  4. Tu miedo al rechazo aparecerá cuando alguien te trata desde sus miedos y vivencias no resueltas. Deshazte de lo que no te pertenece.
  5. Escúchate y reconoce el miedo. Será tu brújula relacional que te está indicando el norte en otra dirección. Ha llegado el cambio de rumbo. Suelta, deja ir esa relación si te pesa.

Para ti hija, hijo:

  1. EL PERMISO: Mamá ha crecido. Conociéndote se está conociendo y está cambiando aquello que puede, dale tiempo.
  2. LA NEUTRALIDAD: Se ha propuesto mirarte sin miopía emocional, para que seas tu misma, tu mismo quien construyas tu historia. Y lo mejor, va a mirarte desde tus fortalezas para que crezcas con más confianza en ti misma, en ti mismo.
  3. LAS EMOCIONES: va a evitar que cargues con sus miedos porque piensa que te mereces crear tu propio autoconcepto.
  4. LA ESCUCHA: te va a escuchar desde el corazón, sin juicios, sin interrogatorios. Se va a interesar por ti con curiosidad, confianza y alegría.
  5. AMOR INCONDICIONAL: tu mamá te quiere hasta el infinito y más allá. Cuando rías, cuando llores, cuando te enfades, cuando te asustes, cuando protestes, cuando preguntes, cuando vayas a tu aire, cuando obedezcas y cuando desobedezcas, … Y va estar contigo y en ti hasta el infinito, para guiarte.

LA TRANSFORMACIÓN

¿Sabes lo mejor de este recuerdo? He podido transformarlo en un gran aprendizaje del que ha surgido el deseo imparable de que los niños y las niñas sean sentidos y mirados desde el corazón.  

¿Cómo? Reconociendo la herida, aceptando el sentir de una niña de 6, 7, 8 años … , perdonando, soltando el pasado, situándote en el presente y tomando conciencia de tus fortalezas.

¡Me encantará leer tus comentarios, gracias!

Àngels Martí

Psicóloga & Terapeuta Familiar

Coaching emocional para madres, familias, profesionales de la educación y de la salud. Te acompaño a entender tus emociones y mejorar tus relaciones, para sentir y mirar a las niñas y niños desde el corazón.