Querida Marencalma,

Estoy viviendo cambios en la consulta que me asustan y entusiasman a partes iguales. Cuando me siento así, me da por caminar, bailar, cantar, meditar, ordenar,… como una manera de mover la energía para que la emoción se transforme.

Hoy he ordenado. He encontrado el trabajo final del Máster de Terapia Familiar del 2003, la parte vivencial. ¡O él me ha encotrado a mí!

Un largo recorrido vital de 4 años que emprendí con el deseo de conocerme más, personal y profesionalmente.

Y termina así,

“… cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y más importante.

Luchar por una idea sin tener ni idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer. Cada vez que te sientas extraviado, confuso, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular su savia. Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo. Sólo así al llegar a la estación apropiada podrás cubrirte de flores y frutos.

Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con la que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve…”

Donde el corazón te lleve, Susana Tamaro

Mi corazón me lleva a acompañar a madres y sus familias a vivir con más amor y humor, a conectar con el bienestar, la calma y fluir con la felicidad.

Y a ti, ¿Dónde te lleva tu corazón?